Evita las grietas por heladas en el tejado de tejas: así se hace

Evita las grietas por heladas en el tejado de tejas: así se hace

En muchas zonas de España, especialmente en el norte y en áreas de montaña, las heladas invernales pueden causar daños en los tejados de tejas. El agua que se filtra en pequeñas fisuras y se congela puede provocar grietas y roturas con el paso del tiempo. Sin embargo, con un mantenimiento adecuado y algunas precauciones sencillas, es posible evitar estos problemas y mantener el tejado en perfecto estado durante años. A continuación, te explicamos cómo hacerlo.
¿Por qué se producen las grietas por heladas?
Las grietas por heladas aparecen cuando el agua penetra en los poros o pequeñas fisuras de las tejas. Al congelarse, el agua aumenta de volumen y ejerce presión sobre el material, lo que puede hacer que se agriete o se desprenda. Este proceso se repite cada vez que hay ciclos de congelación y deshielo, debilitando progresivamente las tejas.
Los tejados más antiguos o los que tienen tejas porosas son los más vulnerables, pero incluso los más nuevos pueden sufrir daños si no se revisan y mantienen correctamente. La clave está en evitar que el agua se acumule o quede retenida en la superficie.
Revisa el tejado con regularidad
Un par de inspecciones al año —una en otoño y otra en primavera— pueden marcar la diferencia. Antes de que lleguen las heladas, dedica un tiempo a revisar el estado del tejado.
- Busca grietas o tejas rotas. Sustituye las piezas dañadas antes de que el frío las agrave.
- Comprueba las cumbreras y los encuentros, donde el agua suele acumularse.
- Elimina la vegetación, como musgo o líquenes, que retienen humedad.
- Asegúrate de que las canaletas y bajantes estén limpias, para que el agua fluya sin obstáculos.
Una revisión visual desde el suelo puede ser suficiente para detectar problemas evidentes, pero si tienes dudas, recurre a un profesional.
Limpia el tejado y elimina el musgo
El musgo y las algas son enemigos silenciosos del tejado. Retienen agua y evitan que las tejas se sequen completamente, lo que aumenta el riesgo de heladas.
Puedes retirarlos con una escoba de cerdas suaves o con un producto específico para tejados, siempre respetuoso con el medio ambiente. Evita el uso de hidrolimpiadoras a presión, ya que pueden dañar la superficie de las tejas o levantar piezas.
Una vez limpio, considera aplicar un tratamiento hidrofugante. Este tipo de productos crea una capa protectora que repele el agua sin impedir que el material respire.
Asegura una buena ventilación
La ventilación del bajo cubierta es esencial para mantener el tejado seco. Si el aire caliente y húmedo del interior de la vivienda no puede salir, se condensa en la parte inferior de las tejas, generando humedad y favoreciendo la aparición de moho o filtraciones.
Comprueba que las rejillas de ventilación en los aleros y la cumbrera no estén obstruidas por polvo, hojas o aislamiento. Una correcta circulación del aire ayuda a mantener la estructura seca incluso en los meses más fríos.
Evita la acumulación de nieve y hielo
En zonas donde las nevadas son frecuentes, la acumulación de nieve puede suponer un peso extra y provocar que el agua del deshielo se congele en las canaletas. Esto puede bloquear el drenaje y hacer que el agua se infiltre bajo las tejas.
Si es necesario, retira la nieve con cuidado utilizando una pala o rastrillo telescópico, sin golpear las tejas. También puedes instalar cables calefactores en las canaletas para evitar la formación de hielo y permitir que el agua fluya libremente.
Consulta a un profesional si tienes dudas
Aunque muchas tareas de mantenimiento pueden hacerse por cuenta propia, contar con la ayuda de un especialista en cubiertas es una inversión inteligente. Un profesional puede detectar daños incipientes, comprobar la impermeabilización y recomendar las mejores soluciones para tu tipo de tejado.
Una revisión profesional cada pocos años puede prolongar la vida útil del tejado y evitar reparaciones costosas.
La prevención es la mejor protección
Las grietas por heladas no aparecen de un día para otro: son el resultado de la humedad acumulada y la falta de mantenimiento. Mantener el tejado limpio, seco y bien ventilado es la mejor forma de prevenirlas.
Con unas pocas horas de cuidado al año, puedes proteger una de las partes más importantes de tu vivienda y asegurarte de que el frío del invierno no deje su huella en tu tejado.










